Cuando solo se oye el silencio

Silencio y duelo

Cuando no se oye nada más que el silencio, sé que, en ese mismo instante, estás conmigo.

Son tantos los recuerdos de tu inocencia los que se abrazan a mis sentimientos, que, en la amplitud de este imposible, parece una eternidad tu ausencia.

Quisiera pensar que estoy ante un sueño sin principio ni fin, para no cruzar el dolor; pero los últimos rayos del sol emergen sin brillo, reduciendo la luz que eclipsa tu carencia.

El reloj de esta historia se detuvo en la ruta de nuestros espacios compartidos. Una vida transformando sueños, pensamientos y tertulias en atardeceres memorables; puestas de sol que habitaban la amplitud del ocaso.

Las labores cotidianas te extrañan; los años de colores hermosos que nos envejecían en paralelo hoy quedan en dolencia, dejando al tiempo solitario.

Te extraño en tu distancia, mi bella Flor del Alba.

El silencio puede guardar una presencia invisible: la de aquello que se extraña y sigue acompañando.