No quiero que sientas mañana mi ausencia dolorosa y marchita, derramando lágrimas por mí. Deseo que mis palabras se queden entrelazadas con tus recuerdos, revelándote buenas enseñanzas y sentimientos cálidos, como si fuesen frágiles regalos nacidos de mí para ti.
Amor entrañable que no se quede lejano —esperanza de mi sueño—, puesto con delicadeza en tu corazón, para cuando algún capítulo de tu vida encuentre el eco de mis palabras.
Quiero que sepas que no existen moldes exactos y que tu vida tiene otras formas; y si ahora te falto, has de hacer tu propia historia. Ya has aprendido bastante; libérate de la tristeza, que no sirve para nada. Yo me quedaré en un rincón de tu alma para darte desde allí alegría translúcida; este será mi lugar ideal, donde contemplaré tus momentos. No quiero que mi ausencia sea dolorosa, solo quiero que sientas alegría día a día, de todo lo bello que te alcancé a dejar.
Que el amor permanezca como alegría y enseñanza, aun cuando la vida cambie de forma.