Ayer la vieron embriagada, con pupilas extraviadas, menos hermosa, tan despeinada y bulliciosa… tonteaba con la vida, anoche que llovía… y no es seguro que ella pueda invocarse algún juicio sanador, si perdió la voluntad, la delicadeza y hasta la dignidad, mi bella Katy; dejó abandonada al alcohol su inteligencia.
Su vida es una ilusión desenfrenada, que se desvanece al volver la realidad del día. Ayer la vieron tan embriagada como siempre, sumergida en el dolor y la tristeza de su vida. En el viento de cada madrugada se descubre como un fracaso irreversible, desabrigada y en soledad despavorida. Va buscando una terapia para el alma que le enseñe a ver las estrellas que iluminen su camino.
Todo fue una trampa, una gran mentira; cayó en las redes de la inexperiencia que osadamente la llevó al infierno. Tiene sus pupilas extraviadas y, cuando me mira, se acobarda porque lleva culpa con su sufrimiento.
Estoy seguro de que la vida tiene recompensa, y la vigilia de su sentimiento tan profundo llegará a las estancias más recónditas para que el bosque tenga luz y la saque de la pena y el tormento.
…Que ninguna herida haga olvidar el valor de seguir de pie.